La remodelación ósea es un proceso continuo, homeostático y restaurador que reemplaza el hueso viejo y dañado por material nuevo y saludable, para mantener y mejorar la integridad estructural y la competencia mecánica; por eso ocurre durante toda la vida. Se equivoca quien cree que preocuparse por la salud de los huesos solo en la fase de crecimiento o en la vejez es importante.
El hueso se modifica y se regenera continuamente en presencia o ausencia de carga mecánica, lo que posteriormente lleva a la acumulación (formación), mantenimiento (homeostasis) o degradación (reabsorción) de la masa ósea. Esto ocurre a través de un proceso minucioso que involucra la regulación celular y la coordinación de osteoblastos (depósito de matriz ósea) y osteoclastos (reabsorción de la matriz ósea), con el fin de remover el material óseo dañado o extraño y sustituirlo por un nuevo material más fuerte.
Como la remodelación ósea es un proceso continuo, incluso una leve perturbación o desequilibrio en cualquiera de estas células reguladoras puede llevar a osteopenia u osteoporosis. Los comportamientos habituales exponen los huesos a varios patrones de carga, muchas veces impredecibles, al caminar o correr, hasta fuerzas repentinas como cambiar de dirección, levantar peso, saltar…
Eso expone los huesos a estímulos que pueden llevar a adaptaciones específicas del sitio o, en ausencia de acondicionamiento adecuado, recuperación y nutrientes, a una mayor probabilidad de lesión. Por eso, para mantener la salud de los huesos, evitando lesiones, osteopenia, osteoporosis, fracturas y mantenerlos fuertes, es necesario consumir nutrientes involucrados en su mantenimiento.
Osteopenia, Osteoporosis y fracturas
El equilibrio entre formación y reabsorción ósea y su regulación son factores críticos para el mantenimiento de la homeostasis mineral adecuada y de la densidad ósea.
La Osteopenia es el estado de densidad ósea por debajo del promedio, lo que causa fragilidad ósea.
La Osteoporosis es causada por un desequilibrio de los procesos de remodelación, resultando en más reabsorción que depósito óseo. La definición hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1994 es la de una “enfermedad esquelética sistémica progresiva caracterizada por baja masa ósea y deterioro microarquitectural del tejido óseo, con el consiguiente aumento de la fragilidad ósea y susceptibilidad a la fractura”.
Existen varias condiciones clínicas que pueden llevar a un desequilibrio en este proceso de remodelación: la vejez y el período posmenopáusico son las principales causas, pero otros factores de riesgo, incluyendo medicamentos (glucocorticoides), trastornos endócrinos, inmovilización, artropatía inflamatoria, trastornos hematopoyéticos y trastornos nutricionales, con deficiencia de nutrientes, también pueden estar involucrados.
La mayor complicación de la osteopenia y la osteoporosis es el aumento de fracturas y la fragilidad, llevando a dolor intenso, morbilidad, mortalidad y disminución de la calidad de vida (depresión, incapacidad física, pérdida de independencia y muerte prematura).
La fractura de cadera es la razón más común de cirugía en adultos mayores y también es la causa más común de muerte después de una caída. La pérdida de independencia es común después de una fractura de cadera: solo el 52% vive en su propia casa después de 120 días y el 26% morirá dentro de los 12 meses posteriores a la fractura. Aproximadamente 1 de cada 2 mujeres adultas y 1 de cada 5 hombres sufrirán una o más fracturas por fragilidad —por trauma a partir de una caída desde altura de pie o menos— a lo largo de la vida.
¿Qué hacer para tener huesos más fuertes?
Medidas de estilo de vida, como una dieta saludable y equilibrada y actividad física, iniciadas en la infancia y realizadas a lo largo de la vida, son factores bien conocidos por estar asociados a un mejor crecimiento y envejecimiento del hueso.
Las personas en riesgo o que quieren tener huesos más fuertes, deben:
– Practicar actividad física regular, adaptada según las necesidades y la capacidad.
– Dejar de fumar.
– Restringir el consumo de alcohol.
– Una dieta saludable y rica en nutrientes.
– Ingesta adecuada de calcio por alimentación o suplementación.
– Ingesta adecuada de vitamina D por alimentación o suplementación.
Una ingesta nutricional equilibrada de nutrientes específicos (a partir de una dieta específica y/o a través de suplementación nutricional) puede considerarse el primer paso para una estrategia preventiva eficaz para tener huesos más fuertes.
Suplementos para huesos más fuertes: ¡Preparamos un video para explicar esto!
El esqueleto requiere nutrientes para el desarrollo, manteniendo la masa ósea y la densidad. Si no se cumplen los requerimientos nutricionales esqueléticos, las consecuencias pueden ser bastante graves.
Con eso, se sabe que una serie de factores alimentarios están asociados a la disminución de la densidad mineral ósea.
Calcio orgánico y vitamina D3
Una baja ingesta de calcio puede llevar al aumento de la reabsorción de la matriz ósea con desmineralización y, en consecuencia, aumento del riesgo de fractura. Sin embargo, muchas mujeres brasileñas no tienen una ingesta adecuada de calcio.
Datos del estudio BRAZOS indicaron que la ingesta media diaria de calcio entre mujeres brasileñas fue de aproximadamente 400 mg por día, lo que puede contribuir al aumento de la frecuencia de enfermedades derivadas de la desmineralización ósea.
La vitamina D desempeña un papel esencial en el metabolismo del calcio y del fosfato. A través de la estimulación de la absorción intestinal de estos elementos, la vitamina D contribuye al mantenimiento de niveles adecuados de calcio sérico y, en consecuencia, a la mineralización ósea. Además de los bajos niveles de calcio, las mujeres brasileñas obtienen una cantidad mínima de vitamina D de su dieta.
Los alimentos que son fuentes ricas de vitamina D no son accesibles para la mayoría de las mujeres en Brasil y, actualmente, no existen políticas de fortificación alimentaria con vitamina D. La suplementación está justificada en pacientes con poca exposición a la radiación solar.
Con relación a suplementos combinados de calcio y vitamina D, los metaanálisis informaron una reducción en fracturas de cadera y posiblemente también en fracturas vertebrales.
La mejor opción de calcio es el calcio orgánico, que es el calcio quelado a un aminoácido; y en cuanto a la vitamina D, la mejor opción es la vitamina D3, ya que tiene mayor potencial de absorción.
Magnesio quelado
Otro nutriente muy importante para mantener los huesos fuertes es el magnesio. Del total de magnesio presente en el cuerpo humano, el 60% se encuentra en los huesos.
En particular, considerando la salud ósea, el magnesio cumple un rol fundamental. La deficiencia de magnesio puede afectar directamente al hueso (reduciendo la rigidez ósea, aumentando los osteoclastos y disminuyendo los osteoblastos) e indirectamente (interfiriendo con la hormona paratiroidea (PTH) —que tiene como función principal regular los niveles de calcio en el organismo, ya que estimula la liberación de calcio al plasma— y con la vitamina D, promoviendo inflamación/estrés oxidativo y la consecuente pérdida ósea).
El magnesio es un cofactor esencial para la síntesis y activación de la vitamina D y, a su vez, puede aumentar la absorción intestinal de magnesio y establecer una relación para mantener los huesos más fuertes.
A partir de diversos estudios sobre niveles de magnesio en el organismo y su relación con el hueso, se ha demostrado que valores más bajos están relacionados con la presencia de osteoporosis, y que cerca del 30 al 40% de los individuos analizados (principalmente mujeres en menopausia) presentan hipomagnesemia.
Varias investigaciones dietéticas han demostrado que cerca del 20% de las personas consumen cantidades menores de magnesio que las recomendadas; además, en esta categoría se encontró menor densidad mineral ósea y mayor riesgo de fractura. Considerando los estudios de intervención publicados hasta el momento sobre suplementación con magnesio, en todos hubo un beneficio tanto en términos de densidad mineral ósea como de riesgo de fractura.
Y recordá: el magnesio quelado siempre será una mejor opción debido a su grado de absorción por el cuerpo.

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Vitamina K2
Aunque no se hable tanto, otro nutriente importante para el mantenimiento óseo es la vitamina K2. En los últimos años, hubo un creciente interés en la promoción de la salud ósea y en la inhibición de la calcificación vascular por vitamina K2.
Esta vitamina regula la remodelación ósea, un proceso importante y necesario para mantener los huesos fuertes. La remodelación ósea involucra la remoción de huesos antiguos o dañados por osteoclastos y su reemplazo por nuevos huesos formados por osteoblastos. El proceso de remodelación está fuertemente regulado, manteniendo el equilibrio entre reabsorción y formación ósea.
La vitamina K2 está asociada a una serie de actividades metabólicas que realizan el mantenimiento óseo. Estudios in vitro sugieren que la vitamina K2 regula las células óseas directa o indirectamente. En general, tiene un efecto anabólico en el hueso.
Suplementos de vitamina K2 han mostrado tener efectos importantes en la salud ósea y parece prevenir la osteoporosis y sus consecuencias.
La fragilidad esquelética está directamente relacionada con la mortalidad y el riesgo de lesión, y una menor fuerza ósea aumenta la vulnerabilidad a fracturas. Por eso, es importante adoptar medidas preventivas para mantener los huesos fuertes en todas las fases de la vida.
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