Artículo: ¿Sabés qué es el Síndrome de Burnout?

¿Sabés qué es el Síndrome de Burnout?
Estamos viviendo una realidad con un progreso tecnológico cada vez más veloz. El acceso a la información de las más variadas áreas nos exige una alta capacidad productiva para poder acompañar ese progreso. Con esto, muchas personas se ven en un ritmo acelerado de trabajo y sumando cada vez más tareas. Ese ritmo exigente para cumplir con todas las tareas diarias que deben realizarse puede traer perjuicios.
Esta realidad cotidiana, con condiciones de trabajo de alta exigencia de productividad combinadas con rasgos de personalidad como perfeccionismo, súper identificación con el trabajo, alto sentido del deber, pero también baja integración social, es un terreno fértil para el síndrome de Burnout, que afecta negativamente el bienestar personal y reduce la calidad productiva en el trabajo.
Pero, ¿sabés qué es el síndrome de Burnout y cómo el Omega 3 DHA y el Omega 3 EPA pueden ayudar?
¿Qué es el Síndrome de Burnout?
De acuerdo con Maslach et al. (1996), el Burnout se define por parámetros de agotamiento, cinismo e ineficacia.
Agotamiento: sensación de no poder ofrecer más de uno mismo en el trabajo, como consecuencia de una exposición prolongada a demandas excesivas.
Cinismo: actitud desapegada hacia tareas, colegas y beneficiarios del servicio, que pueden ser los clientes o quienes serán beneficiados por dicha tarea.
Ineficacia: sensación de no realizar las tareas adecuadamente y de ser incompetente.
Aún sobre la definición del síndrome de Burnout, se propuso una clasificación más abarcadora, basada en el cambio en la dedicación al trabajo:
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Subtipo frenético, caracterizado por la sobrecarga y por la percepción de comprometer la salud para buscar resultados valiosos, y está altamente asociado al agotamiento. Es un estilo de afrontamiento activo: comprometido y muy dedicado, pero a costa del bienestar personal.
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Subtipo subcontestado, caracterizado por la falta de desarrollo, definida como la percepción de falta de crecimiento personal, junto con el deseo de una ocupación más gratificante que se corresponda mejor con sus habilidades.
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Subtipo desgastado, caracterizado por la negligencia, definida como una respuesta desatenta y descuidada a las responsabilidades.
Estos subtipos del síndrome de Burnout pueden encuadrarse de acuerdo con el nivel de dedicación a las tareas, lo que afecta la manera en que las personas gestionan sus sentimientos de angustia.
Agotamiento emocional: falta de energía física y mental
Básicamente, el síndrome de Burnout describe un estado cognitivo-emocional y conductual de agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal. Esto es consecuencia del desequilibrio duradero entre las demandas de la tarea en el trabajo y los recursos personales disponibles para atender esas demandas.
La exigencia por el cumplimiento de las tareas es tan alta, que llega un momento de agotamiento emocional, caracterizado por la falta de energía física y mental. La persona tiene la sensación de que no podrá ejecutar más sus tareas o entregar el trabajo que se le exige. Es como si se agotaran las ideas y la capacidad de realizar las tareas, llevando a un estado de falta de energía física y mental, ya sea después de algunas horas de trabajo o como un estado permanente.
Condiciones adversas en el trabajo, como la falta de apoyo de supervisores y colegas, también contribuyen al proceso de agotamiento emocional y realización personal, que puede desarrollarse lentamente, con cambios pequeños y sutiles, siendo difícil de percibir.
El síndrome de Burnout no sucede de la noche a la mañana: ocurre de forma gradual. Por eso, es importante observarse dentro del ambiente laboral y evaluar cómo están tus emociones con relación a todo esto. El síndrome de Burnout merece atención, ya que está asociado al desarrollo de enfermedades.
Las consecuencias del Síndrome de Burnout
Además de la falta de realización personal, con disminución de la calidad y la cantidad del desempeño laboral, sufrir Burnout trae serias consecuencias físicas, psicológicas y ocupacionales. Los primeros signos pueden estar asociados a síntomas de ansiedad, frustración, falta de empatía y cansancio continuo.
Ya existe consenso en que las personas con síndrome de Burnout necesitan tratamiento médico y psicológico, a pesar de no ser considerado una enfermedad y de no existir un criterio diagnóstico concluyente, siendo clasificado solamente como “Síndrome de Burnout” – estado de agotamiento total.
Relacionándolo con parámetros psiquiátricos y emocionales, el síndrome de Burnout presenta signos y síntomas similares a los de la depresión y la fatiga crónica. También se lo ha asociado al desarrollo de condiciones crónicas atribuidas a mala alimentación y hábitos de vida, como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En mujeres, se lo ha asociado a conductas alimentarias descontroladas y, con ello, a mayor índice de masa corporal. Estudios también muestran aumento del consumo de fast food relacionado al síndrome de Burnout.
Importancia del Omega 3 DHA y EPA en la función cerebral
El Omega 3 DHA (ácido docosahexaenoico) y el EPA (ácido eicosapentaenoico) tienen efectos profundos en el desarrollo y la función cerebral. Bajos niveles de Omega 3 DHA y EPA, ya sea por bajo consumo de alimentos fuente o por defectos metabólicos y genéticos, se han asociado a enfermedades como depresión grave, trastorno bipolar, esquizofrenia, enfermedad de Alzheimer y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
La estructura y la función cerebral dependen de un suministro constante y suficiente de DHA y EPA por la sangre, y sus niveles reflejan la ingesta alimentaria y variables como el metabolismo y la función hepática. Un índice más bajo de Omega 3 DHA y EPA se asoció con aumento del riesgo de mortalidad total y accidente cerebrovascular isquémico, reducción del volumen cerebral, cognición perjudicada, progresión acelerada hacia la demencia, enfermedades psiquiátricas, compromiso de funciones cerebrales complejas y otros problemas cerebrales.
La importancia del Omega 3 DHA y EPA en la función cerebral puede dividirse en:
a) construcción y mantenimiento del cerebro;
b) perfusión cerebral;
c) procesos inflamatorios en el cerebro.
En la construcción y mantenimiento del cerebro, el DHA se utiliza preferentemente para su acumulación en el cerebro durante la gestación y en la tercera década de vida. El DHA es necesario para el mantenimiento cerebral, siendo la estructura cerebral ideal y, por lo tanto, la función, dependiente de una oferta de por vida de DHA para el cerebro.
La perfusión cerebral se distribuye por arterias y arteriolas, moduladas por moléculas vasoactivas, algunas derivadas del EPA y otras del DHA. Un índice más alto de Omega 3 DHA y EPA se relaciona con mayor flujo sanguíneo cerebral. Además, el riesgo de embolia y obstrucción de vasos sanguíneos por placa arterial es menor con mayores niveles sanguíneos de DHA y EPA.
Algunos problemas de función cerebral resultan de procesos inflamatorios, como la depresión. Tanto el DHA como el EPA reducen la gravedad de la inflamación, con mecanismos y/o metabolitos que disminuyen el desarrollo inflamatorio.
De forma más clara: para una función cerebral ideal, es necesario un suministro constante e ideal de Omega 3 DHA y EPA.
Omega 3 DHA y EPA en el tratamiento del Síndrome de Burnout
El síndrome de Burnout es una seria preocupación de salud que puede ser difícil de detectar, pero afecta a cada vez más personas. Las opciones de tratamiento son intervenciones medicamentosas, psicoterapia y actividad física. Pero los hábitos alimentarios también deben ser considerados.
Después de todo, un buen estado nutricional es importante para mantener la función corporal normal y prevenir o disminuir disfunciones inducidas por factores internos o externos, como es el caso del síndrome de Burnout. Las deficiencias nutricionales muchas veces resultan en función perjudicada y, por otro lado, la ingesta en niveles recomendados puede retomar o incluso mejorar aún más las funciones del cuerpo, ya sean físicas o emocionales. Pensando en esta relación alimentación x salud emocional, se realizaron algunos estudios con Omega 3 DHA y EPA.
Un estudio probó, en comparación con placebo, si el Omega 3 DHA y EPA tienen un impacto positivo en el síndrome de Burnout. Un total de 43 personas (edad promedio: 38,4 años y 76,7% sexo femenino) participaron del estudio. Después de 8 semanas de suplementación con Omega 3 DHA y EPA, hubo reducción de síntomas del síndrome de Burnout, mejoras en el agotamiento emocional, disminución de la despersonalización y aumento de la sensación de realización personal. Los autores concluyeron que el uso diario de Omega 3 DHA y EPA durante 8 semanas consecutivas influye positivamente tanto en marcadores psicológicos como fisiológicos del síndrome de Burnout (Jahangard L. et al., 2019).
Se realizó un ensayo de intervención controlado por placebo en personas con síndrome de Burnout. Hubo una mejora en la escala hospitalaria de ansiedad y depresión luego de 52 semanas de suplementación diaria de DHA y EPA en enfermeros en Japón (Watanabe N. et al., 2018).
Dos de tres ensayos de intervención encontraron que el DHA y EPA reducen síntomas del trastorno de estrés postraumático, y que pueden ser utilizados para la prevención secundaria de esta cuestión de la función cerebral (Bozzatello P., Rocca P., Mantelli E., Bellino S., 2019).
Otro estudio indicó que la administración de Omega 3 DHA y EPA, además de ayudar en casos cognitivos, podría ejercer efectos terapéuticos en personas con riesgo de trastornos psicóticos, con reducción significativa de trastornos del estado de ánimo y ansiedad (Amminger G. P. et al., 2020).
El Omega 3 DHA y EPA poseen propiedades antiinflamatorias y ejercen diversas actividades biológicas. El DHA está altamente concentrado en el sistema nervioso central, donde cumple un papel fundamental en el desarrollo ideal, el funcionamiento cognitivo y tiene potencial efecto antidepresivo, mejorando los síntomas de depresión, los trastornos de ansiedad y la calidad del sueño. El DHA disminuye en el cerebro durante el envejecimiento y eso debe ser motivo de preocupación, especialmente cuando la dieta puede ser pobre en Omega 3 DHA y EPA.
Un número creciente de estudios está revelando que la dieta y la nutrición son críticas no solo para la fisiología y la composición corporal, sino que también tienen efectos significativos sobre el estado de ánimo y el bienestar mental.
El Cerebrain Upper de NatusVita es un suplemento que reúne: Omega 3 DHA y EPA, Magnesio Taurato, L-Tirosina, Fosfatidilserina, Colina y Fosfato Piridoxal (Vitamina B6 activa). Juntos, actúan ayudando a la integridad de la estructura cerebral, contribuyendo a mejorar la capacidad mental y los factores cognitivos.
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