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Artículo: IMC – ¿Qué es? ¿Cómo calcularlo?

IMC – ¿Qué es? ¿Cómo calcularlo?
Pérdida de peso

IMC – ¿Qué es? ¿Cómo calcularlo?

¿Sabes qué es el IMC y cómo calcularlo? ¡En este artículo te contamos todo sobre él!

El peso corporal, a pesar de ser una medida muy simple y fácil de seguir para cualquier persona que tenga una balanza en casa, no es la mejor opción para saber si realmente se está saludable o no, ya que puede verse influenciado por diversos factores metabólicos y por el perfil físico del paciente.

Pensando en esto, se crearon varios métodos para evaluar de manera más eficiente la calidad del peso corporal de una persona. Entre ellos, uno se destacó por su practicidad, eficiencia y buenos resultados para encuadrar perfiles de diferentes pacientes: el IMC.

¿Sabes qué significa IMC y para qué sirve? En este artículo te contaremos todo sobre él, te enseñaremos cómo calcularlo y cómo usarlo de manera eficiente en tu tratamiento para el control del peso.


¿Qué significa IMC?

La sigla IMC significa “Índice de Masa Corporal” y es una fórmula creada para evaluar la calidad del peso en relación con la altura del paciente. Es aplicable tanto para hombres como para mujeres adultos, de cualquier etnia y perfil corporal. También es posible calcular el IMC en niños y adolescentes, pero siguiendo una tabla de referencia diferente.

De manera general, el IMC es el índice favorito utilizado por los profesionales de la salud para evaluar a pacientes con riesgo de sobrepeso y obesidad. A partir de él, es posible proponer tratamientos más eficientes y capaces de garantizar una mejor calidad de vida para personas con mayor riesgo de desarrollar estas condiciones.


¿Cómo se creó el índice IMC?

El IMC fue creado en 1832 por un científico belga llamado Adolphe Quetelet, quien determinó una forma estadísticamente interesante de comparar el peso corporal total en relación con la altura de un individuo.

Esta relación, que posteriormente fue revisada en 1972 por un científico estadounidense —Ancel Keys—, demostró una mayor correlación con el desarrollo de enfermedades crónicas causadas por el exceso de peso en las personas.

El índice fue desarrollado porque el peso, de forma aislada, no puede considerarse un factor seguro para evaluar riesgos para la salud, ya que puede verse alterado por diversos factores, como la masa muscular, el exceso de agua corporal, el perfil de la estructura física e incluso la estatura del individuo.

Al comparar el peso con la altura, se reduce el riesgo de que el valor numérico presente sesgos relacionados con la medida en centímetros, haciendo más precisa la evaluación de un posible exceso de peso.

El Índice de Masa Corporal, por lo tanto, es uno de los indicadores más utilizados en todo el mundo para evaluar la calidad del peso corporal, adoptado por diversas instituciones de renombre nacional e internacional en el área de la salud.


¿Cómo calculo mi IMC?

El cálculo del IMC se realiza a partir de una fórmula matemática muy utilizada en la práctica diaria de los profesionales de la salud. La fórmula es:

Peso corporal (kg) / Altura × Altura

En otras palabras, el IMC es el resultado de dividir el peso por la altura al cuadrado. El valor obtenido se compara con una tabla de referencia, que clasifica al paciente según su perfil corporal y, a partir de ahí, los posibles riesgos para la salud.

La tabla comparativa de IMC más utilizada es la propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS):

  • 16 a 16,9 kg/m² – Individuo con peso muy bajo;

  • 17 a 18,4 kg/m² – Individuo con bajo peso;

  • 18,5 a 24,9 kg/m² – Individuo con peso normal;

  • 25 a 29,9 kg/m² – Individuo con sobrepeso;

  • 30 a 34,9 kg/m² – Individuo con obesidad grado I;

  • 35 a 40 kg/m² – Individuo con obesidad grado II;

  • Mayor de 40 kg/m² – Individuo con obesidad grado III.

Esta tabla está destinada a la evaluación de adultos y, por lo tanto, no debe aplicarse a niños y adolescentes, quienes cuentan con tablas específicas ajustadas a su realidad.


¿Debo confiar solo en el IMC para el control del peso?

A pesar de ser una medida ampliamente utilizada por profesionales de la salud en todo el mundo y validada por la OMS como un importante auxiliar en evaluaciones de salud pública, el IMC es un método que debe usarse con ciertos cuidados.

Como utiliza solo dos medidas para clasificar el perfil de una persona (peso y altura), es natural que no considere toda la información que puede influir en la calidad del peso y la salud del paciente.

No solo deben considerarse el peso y la altura al evaluar a una persona, sino también su composición corporal, edad, sexo e incluso su historial médico y familiar. Todo esto puede afectar, directa o indirectamente, la manifestación del peso corporal.

Por esta razón, muchos profesionales e instituciones de salud comenzaron a criticar el uso exclusivo del IMC como método de evaluación, ya que en muchos casos generaliza a individuos que están saludables, aunque no se encuentren dentro del rango de peso ideal propuesto por las tablas de referencia.

Es importante recordar que el IMC es muy eficiente para evaluar perfiles poblacionales y correlacionarlos con el desarrollo de enfermedades relacionadas con el aumento de peso. Su uso en individuos debe realizarse con mayor cautela y, preferentemente, asociado a otros indicadores de salud.


¿Cómo puede ser útil el IMC?

El IMC es una herramienta muy útil cuando se asocia con otras medidas que evalúan la composición corporal del individuo.

Por ello, muchos profesionales lo utilizan junto con mediciones como la circunferencia de la cintura, el porcentaje de grasa corporal y exámenes bioquímicos o de sangre, que pueden indicar el desarrollo de enfermedades relacionadas con el exceso de peso.

La identificación de un cuadro de riesgo mediante el IMC y otros indicadores puede requerir un tratamiento de reeducación alimentaria e inicio de actividad física, con el objetivo de que el paciente recupere una condición corporal saludable.

Suplementos nutricionales que controlan el apetito, disminuyen la absorción de azúcares y grasas y aceleran el metabolismo también pueden ser eficaces. Buenos ejemplos son el Psyllium, los termogénicos y el picolinato de cromo.

También puede identificarse la necesidad de ganar peso en personas con IMC bajo. En estos casos, además de una adecuación alimentaria para favorecer el aumento de peso, el uso de suplementos puede ayudar en la recuperación de la salud. Buenos ejemplos son los suplementos hipercalóricos y los suplementos proteicos.

¿Ya conocías el IMC? ¿Alguna vez utilizaste esta medida para evaluar la calidad de tu peso? ¡Comparte con nosotros tus dudas y opiniones sobre esta metodología!

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