
Pomegranate – ¡La Granada! Todo sobre ella
Las frutas son alimentos poderosos que pueden marcar la diferencia en nuestra salud, gracias a su alto valor nutricional, enriquecido por la presencia de vitaminas, minerales y fibras alimentarias.
Muchas frutas deben formar parte de la alimentación diaria de una persona saludable, pero algunas tienen un impacto aún mayor en el organismo. Una de ellas es la granada (también llamada pomegranate). ¿Qué te parece conocer un poco más sobre ella y sus beneficios para nuestra rutina alimentaria?
¿Qué es la Granada?
La granada es una fruta cuyo nombre científico es Punica granatum, que crece en el árbol llamado granado. Muy común en Brasil por su fácil cultivo, la granada no es una fruta tan popular en los platos cotidianos, en gran parte debido a la dificultad de incorporarla a las recetas habituales.
La parte comestible de la granada son sus pequeñas semillas internas, de color bordó o rojo, con una textura gelatinosa y un sabor ligeramente amargo.
Esta fruta es muy buscada y utilizada en la época de Navidad, cuando crece en abundancia en los árboles debido al verano, y forma parte de tradiciones católicas, siendo utilizada en homenajes a los Reyes Magos Baltasar, Gaspar y Melchor.
Granada – ¿Para qué sirve?
Como toda fruta, la granada tiene como función principal en la naturaleza facilitar la dispersión de sus semillas para que puedan desarrollarse nuevas plantas. Gracias a su color, aroma y sabor atractivos, aves y pequeños mamíferos cumplen la función de abrir la fruta y consumir su interior, ayudando a dispersar las semillas.
En la alimentación humana, la granada cumple una función nutritiva y también gastronómica. Con su sabor exótico y poco explorado por la cocina tradicional, la granada se convirtió en la favorita de chefs que buscan salir de lo común e invertir en nuevos sabores y combinaciones.
También se ha convertido en una de las preferidas de los profesionales de la salud, gracias a sus características nutricionales y a sus múltiples beneficios para el organismo humano. La granada es rica en vitamina C, ácido fólico, vitamina A, fibras alimentarias y vitaminas del complejo B. Además, posee un valor energético muy bajo, lo que permite incorporarla fácilmente a la dieta sin preocuparse por el consumo calórico.
¿Cuáles son los beneficios de la Granada?
Hablando más específicamente de las propiedades medicinales de la granada, destacamos a continuación los beneficios que su consumo regular puede aportar a tu día a día.
Mejor control de la presión arterial
El consumo de granada ha sido señalado por especialistas como una excelente forma de controlar la presión arterial y mejorar la salud del corazón. Además de su contenido en fibras, su composición mineral favorece una mejor circulación sanguínea.
Acción antiinflamatoria eficaz
Una de las características que le otorgan a la granada el estatus de superalimento es su efecto sobre la respuesta antiinflamatoria del organismo humano. La cáscara y las semillas de esta fruta contienen un compuesto llamado punicalaginas, un antioxidante natural que actúa directamente en los procesos inflamatorios, ayudando a la recuperación del organismo tanto en situaciones agudas como crónicas.
Acción antioxidante poderosa y protectora
La alta concentración de antioxidantes naturales, como la vitamina C, la vitamina A y otros minerales y ácidos presentes en su composición, le confieren a la granada una importante acción protectora para el organismo.
Gracias a esto, puede mejorar la calidad de la piel, el cabello y las uñas al combatir la acción de los radicales libres, favorecer la reducción de la acumulación de colesterol en las arterias y disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas y algunos tipos de cáncer.
Protección de la mucosa del estómago y del intestino
La concentración de taninos presentes en la granada, además de ser responsables de su característico sabor amargo, cumple una función muy importante para la salud: la protección de la mucosa del estómago y del intestino.
Los taninos aumentan la reabsorción de agua en estos tejidos, manteniendo la mucosa saludable y favoreciendo su correcto funcionamiento, lo que mejora la digestión y la sensación de bienestar después de las comidas, además de ayudar a prevenir enfermedades gastrointestinales.
¿Cómo incorporar la Granada a la rutina?
Para incorporar la granada a tu rutina, tenés algunas opciones prácticas:
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Consumir la fruta fresca
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Consumir su jugo o infusión
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Optar por el uso de cápsulas con concentrado de la fruta
En todos los casos, el consumo de granada debe ser regular para poder aprovechar los beneficios mencionados en este artículo. Para ello, es importante consultar con un nutricionista que indique la mejor forma de incorporarla a la alimentación, así como la frecuencia y la cantidad adecuadas.
¿Ya incorporaste el pomegranate, o granada, en tu rutina alimentaria? ¿Preferís consumirla fresca o en cápsulas? ¡Contanos!








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